Tú torso desnudo, se acerca Te estrujo contra mi centro Logro sentir cada centímetro de ti Me besas, apasionadamente, salvajemente Te suelto, te miro Majestuoso cual atardecer, te ves Me doy la vuelta Pasan escasos segundos Siento el roce frío de tus manos Juegas con mi cintura Navegas hacia mi flor Mi néctar ha comenzado a brotar Redireccionas tu curso, cual acto de crueldad Surcas mis muslos, tus manos Pasan de frías, cual hielo Ahora están ardiendo Vamos, enciéndeme con tu fuego Vamos, quémame y que sólo exista Este momento. Cortesana L-ectora.
Es de madrugada Siento la suavidad de la cama Mullida, rozando mi piel desnuda Envolviéndome en sus sábanas blancas Te observo a mi costado izquierdo Tus ojos, cual telón abajo No alcanzan a mirarme Perdidos, ausentes, sin verme Resignada acaricio mi piel Inicio una danza lenta, suave Desciendo desde mi cuello Me dirijo a mi plexo Terminó en mi pecho izquierdo La temperatura aumenta De mis labios, escapa un gemido Que acaricia tus oídos Despiertas aturdido Aquel sueño cruel, te libera Me detengo en tus ojos -Luces maravillosa- Me dices Me sonrojo, a causa de ti Curvo una sonrisa en mis labios - Obsérvame - Susurro.