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Obsérvame.

Es de madrugada
Siento la suavidad de la cama
Mullida, rozando mi piel desnuda
Envolviéndome en sus sábanas blancas

Te observo a mi costado izquierdo 
Tus ojos, cual telón abajo
No alcanzan a mirarme
Perdidos, ausentes, sin verme

Resignada acaricio mi piel
Inicio una danza lenta, suave
Desciendo desde mi cuello 
Me dirijo a mi plexo 
Terminó en mi pecho izquierdo 

La temperatura aumenta
De mis labios, escapa un gemido
Que acaricia tus oídos 

Despiertas aturdido
Aquel sueño cruel, te libera 

Me detengo en tus ojos
-Luces maravillosa- Me dices 

Me sonrojo, a causa de ti 
Curvo una sonrisa en mis labios 

-Obsérvame- Susurro. 

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